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sábado, 23 de mayo de 2015

All right, stop! Collaborate and listen

Ni esa mirada de reprobación ni esos comentarios filosos ni los resoplidos me van a detener. Me podrán demorar, pero no detener. No voy a dejar que me convenzan de algo que no creo ni siento. No quiero tener razón esta vez; quiero ser consciente de las elecciones que hacen a mi felicidad. No estoy bien, es cierto. Pero no te voy a dejar colaborar con ese estado. Yo voy a estar bien, ya vas a ver.

Te dije que voy a estar bien.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Imágenes

Cierro los ojos y lo veo clarito. Es él, arriba mío, besándome hasta el último rincón de mi existencia. Gotas de sudor nos recorren la frente y la espalda, el calor que se genera sofoca. Su cuerpo contra el mío, casi como en un combate cuerpo a cuerpo, desafiándose el uno al otro, como jugando a ver quién anhela más al otro. Con un brazo me toma de la cintura y me acerca a él, con el otro me quita el pelo de la cara, para no perderse ni un detalle de mí. Sentirse la prioridad del otro, y que en ese momento para mí no exista nadie más que él en todo el mundo.
Abro los ojos. Inhalo y exhalo haciendo ruido. Estoy sola. Pienso en él, en las curvas de sus omóplatos bajo la piel, en la marca de nacimiento de su cuello. En sus cosquillas, en su sonrisa hermosa y franca mientras le hago cosquillas. En lo mucho que me gusta hacerlo reír.
Tirada en el sillón, mirando por la ventana, pensando en qué ponerme para salir con él. Me veo desde afuera como si yo no fuese yo y veo una tonta que está irremediablemente enganchada con un hombre al que probablemente le rompa el corazón, pero que mientras tanto teje sueños como si supiera que van a realizarse. Vuelvo en mí y veo otra cosa. Veo una tonta que sin darse cuenta le dio todo lo que podía dar a un hombre maravilloso que le va a multiplicar todo por mil, que le creó una caja de ahorro de felicidad y tiene una bóveda de recuerdos juntos. Ese sí que es un genio de los negocios, ¿no?

martes, 9 de septiembre de 2014

Cabeza de cartera

Hoy tengo la cabeza de cabeza. Lo que era sabido ya no lo es; lo que era certeza ahora es incertidumbre. Y es en escenarios como este donde uno confirma que nunca se termina de conocer a las personas, ni siquiera a uno mismo. Con suerte mañana será mejor y podré aclarar mis ideas. Y sino, siempre está el blog donde desparramar el contenido de mi cabeza cual cartera de mujer, de esas que tenés que dar vuelta y vaciarlas para encontrar lo que buscás. Y de paso encontrás algo que no estabas buscando pero que qué bien te viene.

martes, 12 de agosto de 2014

Deseos de cosas ¿imposibles?

Hay días como hoy en los que sólo querés cerrar los ojos y confiar. Confiar en que todo va a salir bien, en que el amor va a curarlo todo, en que un abrazo va a sostener el mundo.
Ojalá así sea.

viernes, 2 de mayo de 2014

Desde lejos no se ve

Si las canciones me hablan de vos. Si los libros me hablan me vos. Si las series hablan de vos. Si la vida me habla de vos. Si el Universo me habla de vos, ¿cómo evitar pensarte en cualquier momento?

Desearía estar ahí. Con vos.

viernes, 3 de enero de 2014

Deudas

Sé que te debo un abrazo y una sonrisa.
Ya están listas para vos.

martes, 3 de septiembre de 2013

Que los cumplas feliz

Sé que creciste, que seguiste creciendo y que lo seguirás haciendo. Sé que estás haciendo lo que te gusta(ba), y que lo hacés bien. Sé que estás transitando el sendero para encontrar la persona que querés ser, y que vas muy bien. Sé que te está yendo bien en lo que emprendés, porque lo hacés con ganas, con voluntad, con pasión.
Sé que tenés personas maravillosas alrededor, una familia que te ama y te acompaña como nadie y unos amigos infalibles que son hermosas personas. Sé que sos muy consciente de la gente que elegiste para que forme parte de tu vida, y me alegro de que así sea.
Sé que tu vida estará llena de éxitos, porque a alguien tan perseverante y dedicado como vos, sensato e inteligente como sos, las cosas se le dan. Sé que hay algunas lágrimas que tenés que llorar todavía, pero falta bastante para ello y cuando llegue el momento vas a lograrlo, vas a superarlo.
Sé que a veces te vas a sentir cansado, que te vas a preguntar por qué, el por qué de todo. Y sé que vas a encontrar la respuesta, porque tu corazón lo sabe mejor que tu cerebro.
Sé que te esperan los más tiernos abrazos para celebrarte; celebrar tus logros, tus alegrías, tu existencia y su efecto en esta vida. Sé que esos abrazos también te recibirán cuando estés desanimado, cuando estés cansado de tanto andar y cuando pierdas de vista tu paisaje.
Sé que hay besos de miel esperando tu boca, esperando contarte lo mucho que significás para ellos y para quien los lleva. Besos que te van a mostrar que siempre puede ser un buen día, que siempre es mejor con vos.
Sé que hay una playa muy tranquila y bonita que espera besar tus pies con su arena y abrazarte con sus olas para contarte lo mucho que te extrañó y lo contenta que está por tu merecido descanso.
Sé que todos tus sueños se van a ir cumpliendo de a poco, porque hay una estrella que te cuida siempre. Y atrás de ella, pongo la mía, para que siempre te proteja aunque no la veas.
Y aunque sepa tantas cosas, a veces me gustaría llamarte y preguntarte cómo estás. Me gustaría escuchar cómo estuvo tu día, tu semana. Pero quedate tranquilo, no lo voy a hacer. No te quiero incomodar; ya bastante daño hice y no quiero hacer más lío. Al fin y al cabo, en el fondo de mi corazón sé que estás bien.



No sabía que regalarte, así que quiero darte algo mío, algo para que te quede:

Más allá de que no supe hacer lo correcto, más allá de que no supe hacer las cosas bien, vos siempre vas a ser esa persona que alegró mis días, que me hizo reír hasta en el corazón cuando pensé que me había marchitado. Siempre vas a ser esa voz en el teléfono que me hacía sonreír, incluso cuando no estaban bien las cosas. Siempre vas a ser el que me revivió y me hizo aprender que todavía tengo mucho que hacer, mucho que aprender, mucho que dar, mucho que vivir. Siempre vas a ser ese abrazo mágico que hacía que el mundo cupiera entre nuestros brazos. Siempre voy a tener el mejor recuerdo tuyo, siempre voy a cerrar los ojos y ver esa sonrisa magnífica, esos ojos transparentes, ese pelo juguetón.
Siempre, aunque no crea en los "para siempre"; vos siempre vas a ser mi "para mucho".

Muy feliz cumpleaños.

martes, 9 de julio de 2013

Sentimientos pensados tirados sobre el teclado

No es que haga frío, es que hace ausencia de tus abrazos
Y el invierno es mi vida sin vos
Si un día mis ojos fueron marrones, fue porque había un café esperándote en ellos
Hoy mi alma es humo gris y se me va por los ojos
Alguna vez brillé
Sólo por vos, Midas mío
Hoy no hay oro, sólo polvo
El cielo habita en mi cabeza
pero es tarde y se nubló
Tierra que vuela y ya no veo,
tengo un te extraño atragantado
que el viento te hará llegar algún día
Cuando mires al cielo, ahí estaré
(no mires las gotas caer)

sábado, 22 de junio de 2013

Memorias de tiempos felices

Hubo un tiempo en el que las Annis vivían en los Nicazos, ese lugar donde nada malo pasa; donde la magia es cosa de todos los días y la lluvia no moja.
En ese tiempo, las Annis vivían muy felices y tranquilas, y sentían crecer dentro suyo la felicidad, la paz, la serenidad y el amor. Las Annis se enamoraron de ese lugar mágico, tan bello como un lago del fin del mundo, tan brillante como el sol, tan profundo como el mar, tan especial como un trébol de cuatro hojas.
Las Annis adoraban ese lugar, era su templo. Adoraban los valles, las montañas, los bosques, los lagos, las dunas, los vientos, las lluvias, los truenos, el aire, el sol, la sal, la miel, la música que brotaba de las profundidades de esa tierra fértil y gloriosa, todo. Amaban los días de sol, las noches de luna radiante, los días de lluvia y las noches revoltosas.
Un día, una nube negra cubrió la tierra mágica de las Annis. Cubrió el cielo y se hizo tan espesa que el sol no volvió a salir nunca más, y la luna jamás volvió a brillar. Lo único que había era frío, de ese que se cuela hasta los huesos y se instala, ese que no se va ni con el más intenso fuego. Los días dejaron de existir y todo se convirtió en una eterna noche. Los huertos se marchitaron, y ninguna flor ni ningún fruto sobrevivió. Los animales durmieron y jamás despertaron, silenciosos y hasta podría jurar que tristes.
Las Annis intentaron hacer de todo para salvar su paraíso: prendieron fogatas a toda hora, araron la tierra, acariciaron a todos y cada uno de los animales, danzaron hasta perder conciencia de su cuerpo, cantaron a viva voz y oraron con toda la fuerza de sus corazones; corazones que amaban a esa tierra como una madre ama a sus hijos, incondicionalmente y a pesar de todo lo pasado. Lucharon hasta morir por su tierra, por su paraíso, por su hogar, por su lugar en el mundo.
Todas murieron peleando. Murieron incendiadas por las fogatas que encendieron, aturdidas por los cánticos que cantaron, heridas por las caricias dadas, destrozadas por las oraciones que hicieron. Murieron cansadas, tristes, extenuadas, pero a la vez enteras y felices. Porque el amor que sentían por ese lugar sagrado era eso, sagrado. Era inacabable, era insaciable. Siempre encontraban algo nuevo que amar, algo nuevo que adorar, que admirar, que cuidar. Murieron defendiendo eso en lo que creían, lo que sentían, lo que amaban, lo que conocían, lo que habían elegido para vivir. Cansadas de pelear, tristes por reconocerse vencidas y débiles, extenuadas por el esfuerzo puesto. Decepcionadas por no haber podido hacer suficiente para salvar ese lugar, su lugar. Deshidratadas por el sudor y las lágrimas. Pero enteras, porque su amor íntegro las mantenía de pie, les daba la fuerza y paciencia necesarias para seguir adelante, para enfrentarse a lo que sea que viniese. Pero felices, porque morían por defender su amor, su locura, su pasión, su hogar, su vida, su ilusión, su sueño, su lugar.

Pero felices porque su lugar no sufriría más daños, más abusos, más padecimientos.
Pero felices porque dieron todo por  lo que más lo valía.

lunes, 10 de junio de 2013

Las manos

Había llovido, porque las baldosas estaban húmedas, oscurecidas por gotas casi secas. Estaba un poco fresco, como en los amaneceres previos a la primavera. El sol no molestaba, porque era temprano; apenas se percibía su presencia a punto de salir. No había demasiada gente, pero tampoco estaban desiertas las calles. Lo justo y necesario como para no creer que es una fantasía. Nadie los miraba, a nadie le importó. En realidad, nadie lo percibió, nadie se dio cuenta. Cada uno estaba muy pendiente de su propia existencia, es ese uno de los problemas de la gran ciudad. Es así cómo la gente se pierde de presenciar los pequeños momentos de magia que regala el Universo.

Dos personas salen de una confitería. Ella vestía piloto y zapatos altos. Su cabellera castaña llovía por sobre su piloto, con un flequillo que oficiaba de paraguas de sus ojos marrones, abiertos de una manera particular. Él llevaba puesto un par de jeans y zapatillas. Sus ojos verdes iluminaban el gris de la ciudad, mientras que sus labios dejaban entrever una espléndida sonrisa. Su apariencia sencilla le daba un aire de seguridad y simpleza. Ambos salen con una mirada un tanto fuera de lo común, como si hubiesen presenciado un hecho único allí dentro. No dicen nada, no necesitan hacerlo. Ambos estuvieron ahí, han experimentado lo mismo, aunque ciertamente no significó lo mismo para los dos. Él parecía sentirse satisfecho, como si hubiera llegado a una meta deseada. Su mirada era tranquila, pero intensa. Como la de esas personas que saben que lo lograron, y que llegaron a donde querían estar. Ella se veía un poco perdida, como shockeada. Como si algo hubiese ocurrido muy rápido y todavía intentase comprenderlo. Como si una bala perdida la hubiese rozado e intentase ver desde dónde vino.

Salen de la confitería y doblan en la esquina. Se puede ver que están juntos porque caminan al mismo ritmo, sus pasos se siguen los unos a los otros en una coreografía improvisada que hace pensar que hay algo que las une, que las guía en el mismo sentido. Caminan juntos pero separados. Cada uno por su lado de la vereda, pero uno al lado del otro. No hablan demasiado, no tienen necesidad de hacerlo. Han atravesado la misma experiencia, por lo que las palabras están demás. Él parece estar viendo algo que ella no. Ella parece estar rebobinando algo en su cabeza. Cada uno viendo una película distinta en su mente.

Llegan al final de la cuadra. Ella intenta irse, empieza a despedirse atropelladamente, pero él la interrumpe. Le dice que la quiere acompañar. Ella se niega, pero se puede ver que es sólo por una cuestión protocolar. Él lee este mensaje subliminal e insiste. Finalmente, ella acepta. Se dispone a marcar el paso y la dirección como tantas otras veces pero algo pasa dentro de ella. Se da cuenta de que no quiere marcar el paso. Que no quiere que la sigan, no quiere liderar ni encabezar. Descubrió en ese preciso y pequeño instante que lo que quería en realidad era que alguien la acompañe; que no vaya ni adelante ni atrás, sino a la par. Y mientras se daba cuenta de todas estas cosas, se vio caminando junto a él. De repente, él se le representó como eso, como un compañero, como alguien que no le iba a imponer un rol delimitado, sino como alguien que caminaba a su lado. Simplemente eso, caminaba a su lado. Ni atrás, ni adelante; ni más rápido ni más lento. Caminaban relajadamente, como si no tuvieran apuro alguno, como si nadie los esperase, como si el tiempo no pasara.

Y en el medio del normal palpitar de la vida cotidiana, en medio de esa rutina tantas veces ejecutada, en medio de las vidas grises de todas esas personas en las paradas de colectivo viviendo una rutina gastada, sucedió el milagro. Dos manos hicieron contacto, una llenándose de la vida que corría por las venas de la otra. La mano derecha de él y la izquierda de ella se encontraron casualmente, casi de forma natural en plena avenida de la ciudad, paralizando por un instante el ritmo de la vida, el fluir cansino de las miles de vida que componen esas moles de concreto. Esas manos que anduvieron vagando por todos lados antes de encontrarse. Dos manos que se encontraron, se unieron e iluminaron el Universo por un momento; un momento en el que ambos comprendieron que nada sería igual. Ella sintió que el mundo se perdió, que estaba caminando entre las nubes contemplando un paisaje nunca antes visto: el de los ojos de él prendidos de los suyos. Él sintió el peso de la responsabilidad que conllevaba agarrar esa mano, de esa responsabilidad que ansiaba tomar. De la responsabilidad que era agarrar esa mano curtida que había recibido golpes varios, que había lavado heridas propias y ajenas, que había acariciado antes y que con un poco de suerte lo acariciaría a él. Sintió la felicidad de agarrar la mano que quería agarrar entre muchas otras manos que se le habían ofrecido, y sintió también la satisfacción de que esa mano que quería no lo soltara, sino que además se aferrara a la suya.

El mundo se paró un momento, como corresponde cuando sucede algo que va a cambiar el curso de la vida para siempre. El mundo se congeló, y permitió que esas manos se convirtieran en una sola, en una unión que podría ser la razón por la cual esos pájaros cantan, o aquellos niños ríen, o los labios de él se acercan a los de ella y reconfirman que esa es la mano que buscaba.

domingo, 9 de junio de 2013

Un algo

Una sonrisa
Un abrazo
Un beso
Una caricia
Una vuelta
Una caminata
Una mirada
Un vistazo al corazón
Un regalo
Un milagro
Una esperanza
Un amor
Un sueño
Una historia
Un camino
Un bote
Una canción
Un corazón
Una vida
Un resto
Una visión
Una misión
Un abrigo
Un hogar
Un baile
Una palabra


Algo.

sábado, 20 de abril de 2013

Veinte nuevos nudos al corazón

A veces me parece mentira. A veces me parece que no pasó, que nunca existió. Otras veces, que sí, que es verdad, que pasó y que pasa y que seguirá pasando.
A veces parece reciente, otras muy lejano.
En algunas ocasiones me pone mal, en otras no me sale ponerme de ninguna manera.
Siempre me viene a la mente el momento en el que lo supe.
Siempre recuerdo la última vez que te vi.
Nunca puedo asimilarlo del todo, siempre hay una cara nueva por encontrarle.
A veces es rechazo, otras dolor.  Se alterna entre confusión y certeza, entre saber que así es y no terminar de aceptar que sucedió.
Hay días en los que no pienso en ello, o no mucho. Otros, en cambio, me viene una y otra vez a la mente, no puedo sacarlo.

Cuando miro para atrás, ahí estás.
Cuando miro para adelante, ahí estás.
Pero cuando miro a mi lado, no estás. Ni estarás. Es todo mentira, todo una ilusión. No vas a estar porque no estás porque no podés porque es imposible.

Y nada tiene sentido, y a la vez lo tiene completamente.
Si lo pienso, tiene mucho sentido. Si lo siento, no.

A veces me parece que el tiempo terminó el día que nos abrazamos por última vez, después miro el calendario y veo que los días cayeron sobre mí con una ferocidad atroz.

De vez en cuando intento pensarte a propósito. La mayoría de las veces venís a mi mente por tus propios medios.

Quisiera que me visites, y me cuentes un poco de tus cosas. Sé que no lo harás, pero me gustaría. Me ayudaría, también. Igual, mejor no vengas. Que vengas significa que te fuiste en primer lugar.

No sé por qué, pero a veces te extraño más que otras veces. Hay días que me cuesta recordarte, como si hubieses sido un sueño, que no sabés si pasó o lo soñaste. A veces me pasa eso con vos, que no sé si fuiste un sueño o una realidad.

A veces me parece que todo pasó hace mucho tiempo, que es prehistoria. Pero a veces se siente como si fuese ahora.

Hay días que me cuesta recordarte, porque te tuve poco, y no supe aprovecharte, vivirte, aprender de vos.
Hay días que me arrepiento, y otros no puedo evitarlo.

Quisiera que veas, que me veas, que me cuentes qué ves. Pero no lo hacés. Quisiera saber por qué, me enojo, me pongo triste. Y después recuerdo que es porque no sos vos el culpable, es la circunstancia.

Nada puede cambiar lo que aconteció: lo bueno, lo malo, lo lindo, lo feo, lo gracioso, lo triste, lo alegre, lo amargo, lo oscuro, lo tierno, lo importante, lo trivial, lo que nos dijimos, lo que nos hicimos. Lo que vivimos.

En unas horas me estaré yendo y pensaré en que a esa hora vos también te ibas. Pero a otro lugar, lejos de mí, de mis chiquilinadas, de mis gritos, de mis llantos, de mis retos, de mis reclamos. Pero también lejos de mis manos, de mis brazos, de mi cabeza, de mi casa, de mi familia, de mis afectos, de mis sueños, de mis metas, de mis logros, de mis fracasos, de mi vida.

A veces me sonreís desde una foto, pero sé que no es verdad. Pero me encantaría que lo hicieses, nunca fuiste demasiado sonreídor.

Serio, de voz serena pero firme, alto, grande, con ese cejo tendiente a fruncirse y esos dientes que no conocí demasiado. Con sueños más grandes que la realidad, con delirios que ya eran cotidianos, con esperanza de cosas que no sucederían jamás. Con expectativas que no sé si se cumplieron.

Con un corazón más grande que la galaxia, con las manos abiertas para dar, con los sueños a flor de piel, goloso y glotón. Con manos grandes y piernas flacas. Cachetudo y bigotudo. Con cejas despeinadas.

Así eras en mi vida. Así sos en mis recuerdos. ¿Así eras?
Tengo miedo de que te me vayas del todo, de que se me borren tus recuerdos, de que te desaparezcas como desaparecen los perfumes después de un tiempo, lentamente y sin dejar rastro. Tengo miedo de que un día me despierte y no sepa quién está en las fotos. Tengo miedo de olvidarme de todo, y si lo hago temo que dejaras de existir. Porque no estás, pero existís. Existís en mi mente, en mi vida, en mis valores, en mis formas de hablar, de vivir, de soñar, de creer, de sentir, de ser. Existís en mi corazón.

Pero te tuve tan poco que tengo miedo que un día no existas más, que te me esfumes. Quisiera haber podido aprovechar más el tiempo, haber hecho mejor las cosas. Quisiera no tener todas estas lágrimas en la cara y tenerte acá para abrazarte más y llorar menos.Quisiera que veas quién soy hoy, quién quiero ser, qué hago, cómo lo hago, cómo pienso, qué camino sigo, qué decisiones tomo, que siento, cómo vivo.

Quisiera que nunca te hubieses ido, Papá.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Nicolás.

En realidad, no tengo palabras que expliquen lo mucho que lamento todo. Pero sé que dentro del millar de cosas que sabés, está esa paciencia infinita que me tenés. Jamás me alcanzará la vida para agradecerte por tanto, y menos para poder compensártelo de algún modo. Pero esta canción explica bastante algunas cuestiones fundamentales. Confío en que eventualmente las cosas cambiarán. Nuevamente, lamento haberte hecho pasar tantos malos momentos. Que tu infinita sabiduría me haga darme cuenta de mis errores. Que el sol de tu amor no se apague. Que la tibieza de tus labios siga calentando mi alma. Que nuestro amor crezca, si es posible, aún más. Feliz año, después de todo.




He and I had something beautiful
but so dysfunctional, it couldn't last
I loved him so but I let him go
‘cause I knew he'd never love me back

Such pain as this
shouldn't have to be experienced
I'm still reeling from the loss,
still a little bit delirious

Near to you, I am healing
but it's taking so long
'cause though he's gone
and you are wonderful
It's hard to move on
yet, I'm better near to you.


You and I have something different
and I'm enjoying it cautiously
I'm battle scarred,
but I am working oh so hard
to get back to who I used to be


He's disappearing, fading steadily
well, I'm so close to being yours,
won’t you stay with me, please

Near to you, I am healing
but it's taking so long
'cause though he's gone
and you are wonderful
It’s hard to move on
yet, I'm better near to you

I only know that
I am better where you are
I only know that
I am better where you are
I only know that I belong
where you are

Near to you, I am healing
but it's taking so long
'cause though he's gone
and you are wonderful
It’s hard to move on
yet, I'm better near to you

sábado, 20 de agosto de 2011

Never to return again, but always in my heart

Te extraño. Sí,te extraño. Mucho. Mucho,mucho. Como jamás he extrañado en la vida. Te extraño como se extraña lo que no se puede tener, con esa imposibilidad actuando de aliciente. Te extraño con todo lo que soy. No, miento: te extraño con todo lo que quedó de mí. Te extraño hasta la última célula de mi cuerpo. No puedo dejar de pensar, de rememorar, de sentir ese último tierno abrazo. Ese beso dulce, quizás el más dulce que en tu vida me diste. Tus palabras aún resuenan en mi cabeza y retumban en mi corazón. Esa última vez que nos vimos, que nos sentimos, que nos entendimos, está tatuada en mi ser y así quedará para siempre. Esa última vez que nos quisimos. No, que nos quisimos no, porque yo no te quise nunca. Te amé, te amo y te amaré. Incondicionalmente, y a pesar de y a causa de ciertas cosas.
¿Si te dijera que ya te perdoné, volverías? Ya sé que no podés, pero ¿qué pierdo al preguntarlo? Yo sé que ni siquiera vas a leer estas palabras. Pero no puedo hacer otra cosa. Sólo puedo hablar con vos en mi mente, en mis sueños, en  mis recuerdos, en momentos ficticios. Yo sé que no te voy a recuperar; no porque no quiera, sino porque no puedo.
¿Si te pidiera perdón por todo lo que te herí, volverías? Ya sé que no podés, pero no tiene nada de malo mi intento desesperado y patético de que vuelvas. Todo es más frío, más distante, un tanto más irreal sin vos. Hay cosas que no entiendo cómo hago para pasarlas sin vos. Hay momentos en los que es totalmente ilógico que no estés ahí. Hay palabras atoradas en mi garganta que mi corazón necesita decirte. Hay abrazos que se acumulan sin parar, y sé que ahí quedarán. Y no puedo ni quiero dárselos a otro. Fuiste, sos y serás el único en mi vida. Siempre. Sin importar qué pase. Come what may, como cantan Christian (Ewan McGregor) y Satine (Nicole Kidman) en Moulin Rouge. El nuestro es un amor que no puede caducar. Simplemente, no puede.
Hay tanto que quisiera decirte que de poder hacerlo, no sabría por dónde empezar. Creo que empezaría por hundirme en tus brazos y sentir que nada ha cambiado, que nos queremos como siempre y que nada de esto pasó, que nada fue real. Pero lo es. Odio que lo sea, pero lo es. Es demasiado real. Demasiado.
Esos ojitos tuyos que muero por ver. Esas risas, escasas en los últimos tiempos, que me gustaba causar.
Quisiera saber qué pensás de mí. Quisiera que me dieras tu consejo. Quisiera saber si estás conforme con lo que hice, con lo que hago de mí. Quisiera contar con tu aprobación. Quisiera saber si algún día voy a volver a verte. Quisiera saber que todo lo que pasó fue mentira.
Quisiera tenerte conmigo, que me abraces, que me acompañes, que estés, que me retes, que me pelees, que me discutas, que me guíes, que me mires, que me felicites, que te alegres, que sonrías, que te enojes de mentiritas cuando te despeino, que me dejes agarrarte los cachetes, que cocines ese matambre a la leche y ese budín de pan que te salían espectaculares, que para las fiestas hagas la colita de cuadril rellena que era un manjar, que me hagas regalos, que llores de emoción cuando te regalaba algo y te hacía esas tarjetitas, que bailes otro vals conmigo, que no veas los colores y por eso te compres todas tus camisas parecidas, que me digas que así no salgo a la calle, que me critiques, que me corrijas, que me enseñes, que me prepares, que me escuches quejarme, que seas testarudo, que quieras tener siempre la razón, que no te guste perder, que siempre me ganes al Chin Chon haciendo Chin Chon, que te gusten los juegos de cartas y de mesa, que siempre me ganes a las damas, que tengas delirios de grandeza, que construyas castillos en el aire, que fantasees con cosas grandiosas fuera de nuestro alcance, que hagamos "el rodillo", ese juego nuestro. Que cada noche estemos juntos comiendo. Que cocines todos los mediodías lo mismo, pollo con calabaza. Que no dependamos de nada ni de nadie para hacer lo que queramos.

Te quiero de vuelta.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El milagro de (cómo sobrevivir) la vida

No sé, estoy indecisa. Estoy frente a una encrucijada.  La vida me ha planteado un nuevo reto, me ha colocado en un punto de inflexión. Mi vida está en la confusa línea divisoria del antes y el después.



No sé si la vida o quién me regaló este perrito divino. Pero hay un problema. Me hizo replantearme toda mi existencia. ¿Qué vale más: el sueño de Sirius,o el sueño del resto de la familia y los vecinos,mi vida académica y social más mi cintura?

Sirius,sos hermoso, ¡pero dejanos dormir!

domingo, 22 de mayo de 2011

Oh,yeah.

¿Se puede ser tan feliz por un hecho tan mundano que el mundo parece una película?
¿Es posible que la magia se materialice?
¿Se puede ir por la vida con cara de plenitud sólo porque el mundo se perdió por unas horas y se condensó en una habitación?
¿Se tiene derecho a sonreír y contagiar esa alegría a todo al que se cruce en el camino porque es demasiada emoción hasta para el que la siente?
¿Está bien que en la mente se repita una y otra vez la misma escena y siempre se sienta esa sensación de éxtasis, desmesura y locura como la primera vez?


Definitivamente,.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Barajar y dar de nuevo,sin marcar las cartas esta vez.
No voy a intentar tentar al destino,ya no.
Sólo voy a cerrar los ojos,no voy a espiar.
No voy a generar información,sólo a recibirla y asimilarla.
¡No quiero saber mi futuro!
¡No quiero controlar mi suerte!
Simplemente quiero vivir.

sábado, 4 de julio de 2009

Dormí.Así todo llega más rápido
Así el frío se va y no lo sentís
Y si dormís soñás,con todo eso que está por venir.
Que en ese sueño todos te vean soñada.
Y que cuando el calor te despierte,
aquello que deseaste ya esté ahí.
Dormí.Soñá.Hiberná.Esperá el cambio.


(Texto ajeno-eso explica su belleza,creo.)