Perder el suelo firme, flotar, andar errante, estar loco al menos una vez. - Nietzsche
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lunes, 18 de abril de 2016
Nuevos acordes
Hace algún tiempo ya que la escucho. Me sigue, me acecha. Me espera a la vuelta de la esquina, a la salida del ascensor, en la parada del colectivo, en la puerta de mi casa, en todos lados. Me mira desde lejos y se acerca sigilosa, temerosa de que me de cuenta de su presencia. Se ubica cerca de mi oído y me regala su sonido. Es esa canción nueva, desconocida, jamás oída por estos tímpanos. Y de hecho no estoy muy segura de su procedencia, poco sé sobre ella. Ni cómo nació ni quién la hace sonar para mí. Lo único que sé es que sale desde algún rincón de mi ser al que sólo se llega a través de una energía indomable, extrema, profunda e hipnótica. Sólo la pasión la despierta. Y cada día suena con más fuerza, cada día pierde un poco más la vergüenza y se hace escuchar más claramente. Todos los días se despereza y se despierta para despertarme a mí y sacarme del letargo; me anima a más. Quiere ser la banda de sonido de mi vida, pero sin saberlo ninguna de las dos, hace tiempo que ya lo es.
lunes, 8 de junio de 2015
00:09
Siento interferencia dentro de mí. De repente, sin motivo, apareció este ruido blanco en el corazón y ahora resuena en mi mente. Y la ansiedad me recorre, como un turista en ciudad conocida, tratando de encontrarle la vuelta. Quiero decir tanto que ya no sé qué quería decir. Y un abrazo suyo, quiero que me abrace fuerte porque a veces se quieren despegar las piezas de esta chica que con tanto amor juntó y reconstruyó.
jueves, 2 de abril de 2015
querer y Querer
Yo no voy a decir que nunca me quisieron. No podría, no quiero mentir. Tuve la suerte de ser querida, y mucho. Algunas veces más que otras, sí; pero querida al final.
Pero me di cuenta de algo. Me han querido, sí; pero no siempre sanamente. El amor es locura, es cierto, pero una cosa es la amar con locura a alguien y otra es amar locamente. Enfermizamente.
Me quisieron para el otro nada más. Para adorarlo, para acompañarlo. Me quisieron para crecer, para aprender, para competir, para saber. Me quisieron para saborear la adrenalina, la aventura, lo prohibido. Quisieron quererme para probarse algo. Quisieron quererme para que los quiera, para que les de todo, para que sea de ellos. Me quisieron para el afuera, para demostrar algo, para quedar bien. Me quisieron de verdad aun cuando no lo supieran demostrar.
Pero jamás me quisieron como me quiere él. Me quiere bien, sanamente. Me quiere en nombre del amor, sin ninguna otra intención ni motivación. Me quiere como soy, sin querer cambiarme. Me quiere desde el conocimiento, desde el saber lo que soy y lo que no. Me quiere desde la ignorancia de no saber qué más puede haber, pero también desde la fe y la esperanza de que pueda descubrirlo. Me quiere porque sí, porque podría no quererme y sin embargo lo hace, lo siente. Es eso, básicamente. Me quiere porque lo siente, porque le nace. Lo veo en sus ojos, que siempre me miran con amor, con calor de hogar, con paz y certeza. Certeza de que nada malo va a ser tan malo si estamos juntos. Certeza de que a veces el amor todo lo puede. Me quiere bien. Y eso va a hacer que todo esté bien.
sábado, 27 de diciembre de 2014
Imágenes
Cierro los ojos y lo veo clarito. Es él, arriba mío, besándome hasta el último rincón de mi existencia. Gotas de sudor nos recorren la frente y la espalda, el calor que se genera sofoca. Su cuerpo contra el mío, casi como en un combate cuerpo a cuerpo, desafiándose el uno al otro, como jugando a ver quién anhela más al otro. Con un brazo me toma de la cintura y me acerca a él, con el otro me quita el pelo de la cara, para no perderse ni un detalle de mí. Sentirse la prioridad del otro, y que en ese momento para mí no exista nadie más que él en todo el mundo.
Abro los ojos. Inhalo y exhalo haciendo ruido. Estoy sola. Pienso en él, en las curvas de sus omóplatos bajo la piel, en la marca de nacimiento de su cuello. En sus cosquillas, en su sonrisa hermosa y franca mientras le hago cosquillas. En lo mucho que me gusta hacerlo reír.
Tirada en el sillón, mirando por la ventana, pensando en qué ponerme para salir con él. Me veo desde afuera como si yo no fuese yo y veo una tonta que está irremediablemente enganchada con un hombre al que probablemente le rompa el corazón, pero que mientras tanto teje sueños como si supiera que van a realizarse. Vuelvo en mí y veo otra cosa. Veo una tonta que sin darse cuenta le dio todo lo que podía dar a un hombre maravilloso que le va a multiplicar todo por mil, que le creó una caja de ahorro de felicidad y tiene una bóveda de recuerdos juntos. Ese sí que es un genio de los negocios, ¿no?
Abro los ojos. Inhalo y exhalo haciendo ruido. Estoy sola. Pienso en él, en las curvas de sus omóplatos bajo la piel, en la marca de nacimiento de su cuello. En sus cosquillas, en su sonrisa hermosa y franca mientras le hago cosquillas. En lo mucho que me gusta hacerlo reír.
Tirada en el sillón, mirando por la ventana, pensando en qué ponerme para salir con él. Me veo desde afuera como si yo no fuese yo y veo una tonta que está irremediablemente enganchada con un hombre al que probablemente le rompa el corazón, pero que mientras tanto teje sueños como si supiera que van a realizarse. Vuelvo en mí y veo otra cosa. Veo una tonta que sin darse cuenta le dio todo lo que podía dar a un hombre maravilloso que le va a multiplicar todo por mil, que le creó una caja de ahorro de felicidad y tiene una bóveda de recuerdos juntos. Ese sí que es un genio de los negocios, ¿no?
domingo, 2 de noviembre de 2014
Cómo sé que fue amor
Sentí la electricidad en la piel al estar cerca suyo. Sentí una fuerza de atracción que me llevó irremediablemente hacia sus labios. Sentí que mi día horrible empezó a ser mejor cuando estuve con esa persona. Vi cómo su mirada me dijo más que todas las palabras de la lengua española. Vi cómo un abrazo creó un campo de fuerza inviolable al que la maldad del mundo no pudo penetrar. Vi cómo con unas sábanas se puede construir un refugio contra la tristeza. Oí cómo mi armadura se cayó cuando me besó de verdad. Oí su respiración sincronizándose con la mía. Oí el sonido de mi corazón rompiéndose cuando me dijo que no quería verme más. Vi cómo mi sueños se desmoronaron en mi cara. Sentí el frío del desamor envolverme de pies a cabeza.
Toqué el cielo con la punta de los dedos cada vez que me agarró de la mano. Sentí cómo mis preocupaciones se desvanecieron cada vez que me besó. Me deshice en sus brazos cada vez que me abrazó. Vi cómo mis sueños y proyectos crecieron y se multiplicaron al compartirlos con esa persona. Sentí cómo me perdí cuando descubrí que esa persona y yo ya no caminábamos por el mismo sendero. Tuve que aprender a ser yo sola de vuelta. Tuve que aprender que yo valgo la pena aunque para él no haya sido así. Tuve que reorientar mi vida a otras cosas porque cuando se fue se llevó todos mis sueños y metas con él.
Sentí cómo mis manos tenían tanto que dar. Sentí que mi cuerpo tenía infinitas formas de entrelazarse con el suyo. Mi guía eran esos ojos brillantes y vivaces. Sentí que mi lugar estaba donde fuera que estuviese ese alguien. Di todo lo que tenía y todo lo que era. Le ofrecí el mundo a cambio de una sonrisa. Di lo mejor de mí en todas las circunstancias. Sentí sus logros y sus pérdidas como propias, y así las reí o lloré. Proyecté un futuro en conjunto y sonreí ante esa idea. Atesoré cada momento vivido por más trivial que fuese. Lloré hasta deshidratarme cuando me rompió el corazón. Lo miré a los ojos y le dije que me rompió el corazón. Le dejé llevarse lo mejor de mí cuando se fue. Le dejé atormentarme con los recuerdos de los tiempos felices.
Y así y todo estoy orgullosa de decir que fue amor. Nada más ni nada menos.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Querer vs. Necesitar (II)
Pienso en él, en sus manos
tímidas y en sus ojos asombrados y me disuelvo en ternura. Su sonrisa, ese
gesto tan bello, tan genuino y dulce, es un mimo a mi corazón. Y cuando me besa
con sus labios gentiles y suaves, el tiempo se congela, no pasa.
Es divertido, creativo, tierno y
sincero. Es dulce, cuidadoso y caballero. Es cariñoso, escucha de verdad y
encima me quiere. Pero…
Pero siempre hay un pero. ¿Por
qué será que cuando todo está bien, le buscamos la quinta pata al gato? ¿Será
que necesitamos un motivo para quejarnos? ¿Qué no sabemos disfrutar plenamente?
Es esto y aquello, lo quiero un montón, PERO. Siempre esas cuatro letras
escurriéndose por ahí, para empezar a sembrar la semilla de la incertidumbre,
de la duda, de la inseguridad.
Lo quiero. Lo quiero por quién
es, por quién quiere ser, por cómo me hace sentir. Porque me hace querer ser
mejor persona. Porque me alienta a más, a seguir, a dar lo mejor de mí.
Porque siempre estuvo ahí, brindándome su apoyo ante cada nuevo proyecto.
Porque sé que sus intenciones siempre son buenas, no conozco un hombre más
bueno que él. Porque es humilde y trabajador, no se la cree aunque tenga un gran talento para hacerlo y siempre está
trabajando para cumplir sus sueños. Porque con su paz me sabe bajar diez
cambios cuando estoy sacada, y me banca en mis momentos de locura. Porque me
cuida, se preocupa y hace su mejor esfuerzo para hacerlo. Y con todos estos
motivos, aparte de otros más que no puedo poner en palabras, ¿alguien me puede
explicar por qué creo que si bien es lo que quiero, no es lo que necesito?
No me malinterpreten, de verdad
lo quiero. Siento algo que no sé explicar, ni rotular. Siento que aunque lo
conozca, quiero conocerlo más. Quiero tener la oportunidad de contarle todos los
lunares, de conocer sus marcas de nacimiento. Quiero que me conozca en un nivel
que ni yo sabía que tenía. Lo quiero como para sentarme frente a mí misma y
reconocer las cosas que hago mal y que le pueden hacer mal, y querer cambiarlas
con todo mi corazón porque no quiero verlo sufrir ni un sengundo por mi culpa.
Siento que sé que mi forma de ser le va a causar más de un dolor de cabeza y
quiero cambiar todo eso que lo va a herir pero sin dejar esa persona que a él
le gustó. Siento que ya a esta altura no lo puedo dejar ir sin más, no puedo y
no quiero que se vaya.
Pero. Siempre el pero dando
vueltas. Lo quiero, sí; pero creo que no es la persona que necesito a mi lado. No
sé ni cómo es esa persona o si debería ser de algún modo. Pero siento que llego
“sucia” a esta relación incipiente, que vengo arrastrando vicios de relaciones
anteriores y por eso tal vez creo que lo que necesito es otra cosa. O por ahí
es justamente eso lo que necesito, una persona que no sea como las otras,
porque convengamos que por algo no funcionó con los demás.
Lo que sí sé con certeza es que
no me quiero quedar sentada pensando si hubiese funcionado o no. Así que lo
quiero, pero creo que no es lo que necesito…
…pero no me importa.
martes, 12 de agosto de 2014
Deseos de cosas ¿imposibles?
Hay días como hoy en los que sólo querés cerrar los ojos y confiar. Confiar en que todo va a salir bien, en que el amor va a curarlo todo, en que un abrazo va a sostener el mundo.
Ojalá así sea.
Ojalá así sea.
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domingo, 3 de agosto de 2014
Claustrofobia
Es como saltar sin saber si abajo hay red o no. No digo que no te tires nunca, digo que primero podrías ver si hay algún tipo de red, o si podría llegar a haberla. ¿Y si te tirás y abajo no hay nada y te rompés todos los huesos? ¿No te asusta esa posibilidad? A mí me aterra, me presiona, me da ansiedad, me hace transpirar. Me trastorna pensar que alguien se quiera romper todo por una posibilidad tan intangible. Será que no tengo esa locura en mi interior, que de tanto que me han lastimado ya perdí la capacidad de tirarme al vacío y esperar que el amor me proteja. Siento que ningún amor ya me podrá evitar las caídas, los raspones, los moretones, los dolores. Ningún amor te protege del dolor, porque una parte del amor es el dolor. ¿Cómo protegerte de un componente de lo mismo que lo conlleva? Es como reza el dicho, "si te gusta el durazno, bancate la pelusa". El durazno viene con pelusa, te guste o no. Bueno, yo no sé si te puedo poner una red o no, si tengo mucha pelusa o no, si te gusta el durazno o no. Pero sé que tengo miedo y no sé cómo decírtelo.
miércoles, 11 de junio de 2014
Antojo y conciencia
Parada ahí, en la inmensidad de esta hermosa ciudad, bajo un cielo revoltoso, en medio del ruido de las miles de vidas transcurriendo a mi alrededor, me sentí infinitamente pequeña y sola. Y se me llenaron los ojos de lágrimas por saber que aunque moriría porque estuvieses ahí conmigo no te lo voy a pedir y nunca lo vas a saber.
domingo, 11 de mayo de 2014
Gracias, y buena suerte
Una cerveza, buena música y un abrazo. Así te recordaré siempre, compartiendo todo eso conmigo. Siempre tendremos esa noche de lluvia furiosa en las calles que nos vieron crecer. Pero en lo que a hoy respecta, te dejo ir. Me bajo de este barco. Ya no voy a insistir, a seguir golpeándome la cabeza contra la pared, a seguir agrandando la grieta que tengo en el corazón. Te agradezco mucho todo, de corazón.
Pero es hora de respirar hondo y volver a andar.
Pero es hora de respirar hondo y volver a andar.
viernes, 2 de mayo de 2014
Desde lejos no se ve
Si las canciones me hablan de vos. Si los libros me hablan me vos. Si las series hablan de vos. Si la vida me habla de vos. Si el Universo me habla de vos, ¿cómo evitar pensarte en cualquier momento?
Desearía estar ahí. Con vos.
domingo, 20 de abril de 2014
No, no me olvidé de vos (lágrimas uruguayas)
Ya me cayó la ficha, Papá.
Sé que te encantaría verlo, pero así son las cosas.
Perdón.
Gracias.
Te quiero.
Sé que te encantaría verlo, pero así son las cosas.
Perdón.
Gracias.
Te quiero.
Regalos
A veces, una cree que es una infeliz porque tiene un trabajo en el que no tiene expectativas. O porque no está en pareja. O porque no está ni cerca de recibirse. O porque se siente fea. O porque está sensible y todo le parece mal. O por todo junto.
Esas veces, una no ve las otras cosas que sí la hacen ser feliz.
Ahí no ves a la mamá que te abrazó fuerte antes de salir y te dijo "Que se diviertan, disfruten mucho" aunque le cueste dejarte ir. No ves a la madrina que te llamó para desearte suerte, para avisarte que tu tío va a estar siguiendo todo online, y que encima van a invitar a tu vieja a cenar para que no esté sola. No ves a los amigos que se alegraron porque ibas a vivir algo lindo que anhelaste mucho, esos amigos que te mandan mensajes porque saben que ese día es re importante para vos. No ves a tu amigo que te espera con un abrazo y un café con leche y facturas para desayunar antes de salir. No ves al papá de tu amigo que de onda te lleva a donde tenías que ir. Ni ves a tu amiga que llegó temprano y empezó a hacer la fila por vos. No, no ves nada de eso.
Cuando te sentís una infeliz no ves esas cosas, esas personas que están al lado tuyo haciendo lo mejor posible desde los gestos más mínimos para que estés bien, cuidada, protegida, sana, divertida, querida. Feliz.
Por eso, en honor a todo el amor que me dan y al esfuerzo que hacen por hacerme sonreír cuando a ellos mismos les cuesta hacerlo, prometo de hoy en más empezar a focalizar en esas cosas tan lindas que me dan a diario.
A todos ustedes, gracias por los regalos maravillosos que me han ido regalando con el tiempo.
Los quiero.
Esas veces, una no ve las otras cosas que sí la hacen ser feliz.
Ahí no ves a la mamá que te abrazó fuerte antes de salir y te dijo "Que se diviertan, disfruten mucho" aunque le cueste dejarte ir. No ves a la madrina que te llamó para desearte suerte, para avisarte que tu tío va a estar siguiendo todo online, y que encima van a invitar a tu vieja a cenar para que no esté sola. No ves a los amigos que se alegraron porque ibas a vivir algo lindo que anhelaste mucho, esos amigos que te mandan mensajes porque saben que ese día es re importante para vos. No ves a tu amigo que te espera con un abrazo y un café con leche y facturas para desayunar antes de salir. No ves al papá de tu amigo que de onda te lleva a donde tenías que ir. Ni ves a tu amiga que llegó temprano y empezó a hacer la fila por vos. No, no ves nada de eso.
Cuando te sentís una infeliz no ves esas cosas, esas personas que están al lado tuyo haciendo lo mejor posible desde los gestos más mínimos para que estés bien, cuidada, protegida, sana, divertida, querida. Feliz.
Por eso, en honor a todo el amor que me dan y al esfuerzo que hacen por hacerme sonreír cuando a ellos mismos les cuesta hacerlo, prometo de hoy en más empezar a focalizar en esas cosas tan lindas que me dan a diario.
A todos ustedes, gracias por los regalos maravillosos que me han ido regalando con el tiempo.
Los quiero.
jueves, 10 de abril de 2014
Matemática
Mi voz nunca será lo suficientemente fuerte como para callar las voces en tu cabeza, ¿no?
Siempre me vas a mirar y verlo a él, ¿verdad?
Supongo que me equivoqué, que aunque dos más dos sea cuatro, a veces puede que no de.
Siempre me vas a mirar y verlo a él, ¿verdad?
Supongo que me equivoqué, que aunque dos más dos sea cuatro, a veces puede que no de.
jueves, 20 de marzo de 2014
Y cuando las veo reír, son aire
Me ve llegar y se ríe.
La veo pasar y me río.
Me ve asomarme y se ríe.
La ve sentada y se ríe.
La escucha reírse y se ríe.
Nos vemos y nos reímos.
Son la mejor banda de sonido de mi vida.
Sus risas quedaron tatuadas en mi corazón.
jueves, 27 de febrero de 2014
The fucked up - part II
La miro y muero un poco.
Se ríe y muero un poco más.
Ella es especial.
Me abraza y la siento mía entre mis brazos.
Me suelta y se lleva un poco de mí con ella.
Ella es diferente.
Habla y la miro hipnotizado.
Mis oídos siguen su voz como el amanecer sigue a la noche.
Ella es magia.
Se mueve y se me escapa el aire.
Me mira y no me ve.
Ella es hermosa.
La veo llegar y me vuelve el alma al cuerpo.
La veo abrazarse a alguien más y se me vuelve a ir.
Ella es quién no debería.
Mi mejor amigo amó a una mujer lo mejor que pudo, y fue recíproco. Ellos se amaban de verdad, con un amor sincero. Complejo, pero sincero. Lo complejo no es para todos, sobre todo cuando se trata de un amor entre dos personas complejas, y por eso se terminó. Y yo estuve al lado de él mientras estuvo mal, lo ayudé a salir adelante, a estar bien, a tomar una cerveza sin ponerse mal porque podría estar con ella viendo una película. Y a través de sus historias, ella era buena persona. Y a través de los momentos compartidos ella era agradable, graciosa, teníamos buena onda, pero seguía siendo ajena a mi vida. Hasta que entré de lleno en la suya.
A veces, conocer mucho a alguien es una tortura. Como cuando sabés que esa mujer por la que dejarías todo es la que solía dejar todo por tu mejor amigo cuando era su novia. Como cuando sabes que jamás te va a mirar, que siempre vas a ser invisible para su corazón, que siempre vas a ser "el amigo de". No importa cuánto se diviertan, cuánto tengan en común, cuán bien se hagan mutuamente, cuántos abrazos se den, cuántas veces hablen por teléfono, cuántas cervezas tomaron juntos, cuántos chistes internos tengan, cuántas veces le secaste las lágrimas. Como cuando sabés que no quisieras soñar con ella, ni mirarla reír sin reír con ella, ni soltarla cuando la abrazás. Como cuando sabés que no podés evitar querer acariciarle el pelo para que se duerma, o agarrarle la mano, No podés evitar querer acariciarle el cuello para que le de cosquillas, o besarla. O desearla. O quererla.
Y un día, así sin más, la miré a los ojos y le dije la verdad. Le dije que no puedo mentirnos más, ni a ella ni a mí. Le dije que la quiero. Me miró, sonrió y me dijo que ella también. Pobre, no entendió.
Así que la besé, para que se entienda mejor. Y ahí lo entendió. Y yo también.
A veces, conocer mucho a alguien es una tortura. Como cuando sabés que esa mujer por la que dejarías todo es la que estás besando mientras pensás en tu mejor amigo.
Se ríe y muero un poco más.
Ella es especial.
Me abraza y la siento mía entre mis brazos.
Me suelta y se lleva un poco de mí con ella.
Ella es diferente.
Habla y la miro hipnotizado.
Mis oídos siguen su voz como el amanecer sigue a la noche.
Ella es magia.
Se mueve y se me escapa el aire.
Me mira y no me ve.
Ella es hermosa.
La veo llegar y me vuelve el alma al cuerpo.
La veo abrazarse a alguien más y se me vuelve a ir.
Ella es quién no debería.
Mi mejor amigo amó a una mujer lo mejor que pudo, y fue recíproco. Ellos se amaban de verdad, con un amor sincero. Complejo, pero sincero. Lo complejo no es para todos, sobre todo cuando se trata de un amor entre dos personas complejas, y por eso se terminó. Y yo estuve al lado de él mientras estuvo mal, lo ayudé a salir adelante, a estar bien, a tomar una cerveza sin ponerse mal porque podría estar con ella viendo una película. Y a través de sus historias, ella era buena persona. Y a través de los momentos compartidos ella era agradable, graciosa, teníamos buena onda, pero seguía siendo ajena a mi vida. Hasta que entré de lleno en la suya.
A veces, conocer mucho a alguien es una tortura. Como cuando sabés que esa mujer por la que dejarías todo es la que solía dejar todo por tu mejor amigo cuando era su novia. Como cuando sabes que jamás te va a mirar, que siempre vas a ser invisible para su corazón, que siempre vas a ser "el amigo de". No importa cuánto se diviertan, cuánto tengan en común, cuán bien se hagan mutuamente, cuántos abrazos se den, cuántas veces hablen por teléfono, cuántas cervezas tomaron juntos, cuántos chistes internos tengan, cuántas veces le secaste las lágrimas. Como cuando sabés que no quisieras soñar con ella, ni mirarla reír sin reír con ella, ni soltarla cuando la abrazás. Como cuando sabés que no podés evitar querer acariciarle el pelo para que se duerma, o agarrarle la mano, No podés evitar querer acariciarle el cuello para que le de cosquillas, o besarla. O desearla. O quererla.
Y un día, así sin más, la miré a los ojos y le dije la verdad. Le dije que no puedo mentirnos más, ni a ella ni a mí. Le dije que la quiero. Me miró, sonrió y me dijo que ella también. Pobre, no entendió.
Así que la besé, para que se entienda mejor. Y ahí lo entendió. Y yo también.
A veces, conocer mucho a alguien es una tortura. Como cuando sabés que esa mujer por la que dejarías todo es la que estás besando mientras pensás en tu mejor amigo.
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domingo, 23 de febrero de 2014
The fucked up - part I
Sos gracioso, inteligente, amable, compañero, reflexivo, dulce, cariñoso, comprensivo, atento, bueno, caballero, sincero, transparente, reservado.
Siempre tenés algo lindo para decir, algo gracioso para hacerme reír, un abrazo esperándome, una sonrisa con la cual alegrarme, una mirada que sostener, una canción que cantar, un ritmo que seguir.
Siempre tenemos una serie sobre la cual hablar, una banda para recomendarnos, un show al que ir, una película para ver, una cerveza que compartir, un elogio para hacernos, una persona de la cual opinar, un recuerdo para mirar atrás, un proyecto para imaginar un futuro.
Siempre sos perfecto a tu manera, ideal por donde se te mire.
Sólo que no tengo nada que ofrecerte salvo problemas.
Soy exigente conmigo misma, siempre tengo un problema, siempre me preocupo demasiado por todo. Siempre tengo algo para criticar, algo para quejarme, alguien que me lastima, alguien que me desorienta.
Soy competitiva, reservada, autosuficiente. Odio llorar, sobre todo enfrente de alguien. Siempre quiero mejorar las cosas, tanto que pierdo de vista el límite y no sé cuándo parar. Me gusta hacer las cosas a mi manera. Soy insegura sobre mi apariencia, pero odio que me digan que siempre estoy linda. Soy difícil de entender. Soy contradictoria.Un día te digo que quiero verte siempre, al otro ya no me parece que nos haga bien. Hago daño "en nombre del amor". Lastimo gente sin querer queriendo, ya me viste hacerlo. Me altero por nimiedades. Soy anti-cursi. No te dejo ser caballero, no me abras la puerta, no me invites, no pagues. Soy mentirosa, manejo las situaciones de la manera más favorable para mí. Engaño, siempre sucumbo a los labios ajenos. Me confundo fácilmente, me enrosco demasiado. Soy la ex novia de tu mejor amigo, quién además es medio amigo mío o al menos eso intentamos. No puedo ser la Robin del grupo, no quiero agregar eso a mi historial de fracasos sentimentales. ¿Ves? Confundo a la gente. Bah, a la gente no, a los tipos. Soy media putita, media facilita.
Soy todo lo que no quiero ser, y sin embargo a vos te gusta eso. Soy todo lo que no te conviene, todo lo que está mal, lo indeseable, lo dañino, lo perverso, lo complicado, lo raro, lo incorrecto, lo prohibido, lo que no necesitás.
Me parece que al final estás más jodido que yo.
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martes, 7 de enero de 2014
Puentecito
A veces, un gesto chiquito puede significar un montón.
Una charla chiquita, sencilla, pero sentida nos acercó un montón y reconfirmamos que esto que sentimos sobrevive a cualquier pelea, a cualquier enojo, a todo.
Gracias por recordármelo, Ma.
Una charla chiquita, sencilla, pero sentida nos acercó un montón y reconfirmamos que esto que sentimos sobrevive a cualquier pelea, a cualquier enojo, a todo.
Gracias por recordármelo, Ma.
jueves, 2 de enero de 2014
Adiós para siempre
Mirar hacia atrás es algo que no podemos evitar hacer. Aunque sea por un microsegundo, todos lo hacemos. En especial en estas fechas, en las que estamos sensibles, ansiosos, cansados. Raros, digamos.
¿Qué veo cuando miro hacia atrás? Veo lo que pasó y lo que me dijeron que pasó. Veo a las personas que, con mayor o menor fuerza, gravitaron en mi universo. Veo las cosas en las que creí y creo, y las puertas que abrí y se me abrieron. Veo imágenes, algunas sueltas y otras siguiendo un orden, concatenadas.
Cuando miro hacia atrás para despedir al 2013, veo a la persona que era, la que empezó el año. Esa chica tenía ansiedad por la decisión laboral que iba a tomar, por los vínculos medio inconclusos que dejaba con ella, por el nuevo camino a recorrer. Esa chica era idealista en cuánto a su carrera universitaria, creyendo que podría dominar a una universidad que existe hace casi dos siglos y no viceversa. Ella creía que finalmente había logrado encontrar el equilibrio y la paz que buscaba en su pareja, y era feliz corriendo por la arena y jugando en sus brazos. Ella pensaba que mal que mal su familia estaba bien como estaba, y que cada día que pasaba la quería más, con sus locuras y todo. Ella sentía que sus amigos eran los mejores, que tenía un dream team a su lado.
Sí, así de ingenua era cuando empezó el 2013. Una estúpida, lo sé. ¿Pero saben qué? El 2013 me ayudó a cerrar una etapa de gran crecimiento que venía teniendo hace tiempo. Bueno, no sé si cerrar, pero al menos a madurar ese crecimiento; a concentrarlo, capitalizarlo y aprovecharlo; a ser consciente realmente de todo lo que pasaba y me pasaba.
En 2013, entre otras cosas, cambié de trabajo; me desilusioné del trabajo que conseguí y descreí en mí; volví a cambiar de trabajo y fue el primer trabajo que conseguí sin tener contactos o haber acudido a terceros; acudí a mi familia para tomar decisiones que nunca antes les hubiese consultado; amé profundamente y empecé a considerar seriamente un futuro en conjunto con mi pareja; empecé a trabajar en blanco y en un lugar serio; extrañé mis comodidades de niña y empecé una vida plenamente adulta; trastabillé en la facultad y perdí un poco el rumbo; me reencontré con gente que extrañaba; me establecí en un trabajo y planté semillas de relaciones con mis compañeros; empecé a escuchar más al otro y a dejar de hablar tanto; fraternicé con el enemigo; confié ciegamente; soñé sueños muy lindos y desperté con pesadillas; me rompieron el corazón sin entender muy bien cómo ni por qué; dejé de lado mis penas y me la jugué por el equipo; me saqué la armadura y me mostré frágil y vulnerable delante de todos; me sentí sola y diminuta; me dolió que verlo soltero y verme sola; me sequé las lágrimas y comprendí que mis amigos y mi familia seguían ahí, al pie del cañón con los más sinceros abrazos, las miradas llenas de pena, las palabras más coherentes, las más incoherentes y las mayores ganas de verme repuesta; perdí mi armadura de guerrera así que dejé de pelearla; empecé a querer sanar así que junte valor y no lloré mientras hablé por teléfono; entendí que no tenía que andar de pelea por el mundo sino pelear cuando hiciera falta; entendí que me había olvidado de eso cuando quise pelear por lo que amaba y no tuve chance; descubrí que me seguía importando más la felicidad del otro que la mía y que en realidad eso es lo que me hace feliz; me rendí con la facultad y me perdoné por ello; me cansé de sufrir y me propuse sanar; eché raíces en el trabajo donde conocí personas hermosas; lo escuché feliz y fui feliz; mis sobrinos me llenaron de besos y alegraron mi corazón; aprendí a aceptar (o no necesariamente) los defectos de mis amigos; me propuse aceptar a mi familia tal cual es; quise escaparme lejos y no pude; retomé la facultad y me fue mejor; decidí no presionarme durante ese año; encontré rincones de mí que no sabía que existían; encontré muy buena gente en el camino; entendí que no es el tiempo transcurrido lo que me une a la gente, sino los gestos y las acciones; intenté cosas nuevas y no fueron lo mío; intenté cosas nuevas y me gustaron; decidí arriesgarme a vivir la vida; decidí no festejar mi cumpleaños porque era muy difícil y siempre terminan mal mis festejos; me enfermé en mi cumpleaños; salí de cool hunter y me encantó; tuve mi primer evento empresarial; me miré frente a un espejo y me gustó absolutamente todo lo que vi (sólo un día, pero es un buen comienzo); me desvergoncé; deseé cosas como nunca antes; fui a un recital espectacular; abracé muy fuerte a mis amigos, a mis sobrinos y a mi familia; me propuse decirle siempre a la gente que quiero cuánto la quiero; decidí dejar que la vida pase a través de mí; me dediqué a relajarme; me resigné; me sinceré conmigo misma y con los demás, y tuvo una repercusión genial; le dije lo que sentía sin pelos en la lengua; lloré delante del que me rompió el corazón y no me dio (tanta) vergüenza porque fui honesta y visceral; me desinflé; respiré hondo; reflexioné; decidí; brindé; lloré de la risa cuando pensé que la iba a pasar mal; vi irse de mi vida y de mi cotidianeidad a varias personas y por ellas lloré y brindé; conocí y redescubrí a unas cuantas personas.
Y si miro para atrás y veo todo esto, puedo decir con seguridad que 2013 fue un año intenso, pero que al final de cuentas fue positivo. Crecí muchísimo y entendí más y mejor unas cuantas cosas. Me quedan muchas cosas de este año. Pero así y todo, agradezco que no vuelvas.
APS, 2013.
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sábado, 2 de noviembre de 2013
¿Qué es el amor?
Un beso. Un abrazo. Una mirada. Una caricia. Una sonrisa. Un guiño. Un chiste. Una comida. Un juguete. Una idea. Una canción. Un libro. Una camisa. Un vestido. Una película. Una boca. Una espalda. Un amigo. Una madre. Un padre. Un hijo. Una imagen. Un sobre. Una verdad. Un sueño. Un proyecto. Una carcajada. Una historia. Un baile. Un color. Un perfume. Un caramelo. Un chocolate. Un café. Una llamada. Un e-mail. Un twit. Un me gusta. Un paso. Un salto. Una caminata. Un recuerdo. Un pasado. Un presente. Un futuro. Un sí. Un no. Un quizás. Un ahora. Un más tarde. Un antes y un después. Una banda. Un sobrino. Un sonido. Una presencia. Una ausencia. Un desafío. Una meta. Una compañía. Una sorpresa. Un remix. Una guitarra. Un piano. Una voz. Un peinado. Una forma de ser. Una forma de vida. Un ideal. Una nota. Un dibujo. Un crayón. Un labial. Una sensación. Un sentimiento. Un lugar común. Una experiencia. Un deseo. Una fantasía. Una ambición. Un logro. Un mérito. Un objetivo. Una ayuda. Un triunfo. Un festejo. Una derrota. Una fiesta. Un reflejo. Una grabación. Un video. Un regalo. Un corazón. Una mente. Una lucha. Una pelea. Una reconciliación. Una apuesta. Una incertidumbre. Una certeza. Una orden. Un placer. Un vos. Un yo. Un nosotros.
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